miércoles, 10 de abril de 2019

Los Despachos en brujería



No pocas veces recibo correos de personas que me escriben lamentándose de que no consiguen que un hechizo funcione. Yo les suelo preguntar si han realizado todo bien y suelen afirmar que realizan correctamente todos los pasos de la “receta” mágica. 

Indagando dónde puede estar el problema, descubro muchas veces que el trabajo no ha sido cerrado bien. Que han obviado el último paso o cambiado la forma de cerrarlo debido a que sus circunstancias geográficas no eran las adecuadas o que el ajetreo de la vida cotidiana no les ha permitido cumplir con los pasos de cierre apropiadamente.

En brujería llamamos “despachos” a las distintas formas de cerrar un hechizo o conjuro. 

Si os fijáis en la cantidad de hechizos que podemos encontrar en grimorios, en páginas web dedicadas a la brujería, etc. encontraréis que cada hechizo tiene una forma muy concreta de cerrarse. En algunos hechizos se nos pide que tiremos los restos de un hechizo a un río, al mar, que los enterremos en un cruce de caminos o en un cementerio, que los coloquemos en un lugar determinado de la casa e incluso existen hechizos y rituales más complejos donde se nos solicita que el hechizo sea pulido y terminado durante varios días. Un ejemplo sobre esta mayor complejidad sería un hechizo que ha de ser enterrado en determinado día de la semana justo en el preciso momento en el que se pone el sol tras el horizonte. Los hay muy complicados que requieren cosas muy laboriosas.

Hay personas que no consideran importante que el cierre se haga tal como aparece en la receta. Por falta de tiempo deciden enterrarlo otro día, o se saltan algún paso o incluso los dejan abiertos. Puede sorprender pero sucede, quizá por desconocimiento.




Pero no se puede dejar un hechizo abierto. La dimensión astral es una dimensión poblada de espíritus y fuerzas de las que desconocemos su naturaleza última en muchas ocasiones. No hacer un despacho correctamente es dejar abierta una puerta con el mundo astral y a través de esa puerta, un trabajo no terminado correctamente se dispersará. Igualmente se os colarán fuerzas y espíritus de todo tipo en vuestras casas. Normalmente entran espíritus no muy positivos ya que los espíritus más elevados no suelen andar apegados a la tierra. Por favor, tened en cuenta que aunque estemos realizando un hechizo para favorecer a alguien o atraer una circunstancia positiva a nuestra vida, cuando abrimos el Círculo estamos abriendo una puerta y por esa puerta baja la misma cantidad de oscuridad que de luz que convocamos. No cerrar una puerta o no realizar el despacho correctamente afectará negativamente a todos los implicados. La persona a la que iba destinado el hechizo, después de todo el esfuerzo, no recibirá nada y todos podrían encontrarse “sorpresas” en casa o en sus vidas en forma de infortunios. De ahí la importancia de realizar los despachos correctamente.

Si consideras que no vas a poder llevar a cabo un hechizo por falta de tiempo, porque el hechizo te pida que eches los restos al río y no tengas ningún río cerca, etc. es mejor que no lo hagas. Busca otro hechizo que se pueda ajustar más a tus circunstancias, tanto de tiempo como de espacio y que resulte igual de efectivo. 

La brujería requiere de trabajo y esfuerzo. Y los hechizos son como recetas de cocina. Si nos saltamos algún paso, es muy posible que el plato no quede lo bien que esperamos. No somos observadores sino participantes comprometidos en el Oficio. 

https://www.safecreative.org/work/1904100608809-los-despachos-en-brujeria

domingo, 2 de diciembre de 2018

Brujería del Cerco: Recapitulando Conceptos




He decidido, ahora que estoy volviendo a escribir en el blog, y ya que hay cierta confusión al respecto, hacer una pequeña recapitulación de conceptos básicos sobre esta rama de la brujería tradicional europea llamada Brujería del Cerco.

La Brujería del cerco es una corriente de brujería proveniente de una antigua tradición, heredera de un culto antiguo y olvidado de sacerdotes y sacerdotisas paganos que eran capaces de viajar entre distintas realidades. Debido a las persecuciones por parte del poder a lo largo de los siglos, estos cultos fueron desapareciendo dejando algunos vestigios en antiguos textos. 

La Brujería del cerco hunde sus raíces en las tradiciones continentales y probablemente británicas también aunque no he estudiado esas raíces y no podría trazar una línea temporal. Quizá debido a que la brujería inglesa y en general británica tiene tantos practicantes y seguidores, es una brujería que se conoce y se estudia más. Hay numerosa bibliografía sobre brujería tradicional británica y hemos de reconocer que los británicos han sabido conservar y guardar bien sus tradiciones y es por esta razón que se cree que este tipo de brujería pudiese ser británica.

Insisto en que no estoy segura pero sí que he estudiado las raíces del concepto Brujería del cerco en Europa, en las zonas escandinavas y en territorios germánicos y su presencia se puede seguir a lo largo del tiempo. 

La palabra neerlandesa para bruja es heks, proveniente de la antigua palabra haghetesse, que significa hedgerider o Spirit of the hedge, Espíritu del cerco. 

La raíz de la palabra alemana Hexe es Hagazussa, que también significa hedgerider o la que cabalga el cerco. También se la conoce como Soul of the fence, alma del seto. 

El término hedgerider fue universal en el ámbito de las lenguas germánicas:

Antiguo escandinavo = Hagzissa
Antiguo inglés = Haegtesse

Existen testimonios de los procesos brujeriles en Europa donde se hacen alusiones a este culto si bien siempre hemos de ser muy precavidos tratando de distinguir entre la realidad de lo que confesaban esos pobres hombres y mujeres bajo tortura y la mente enferma, sádica y psicopática de los inquisidores. Pero contrastando textos descubrimos ciertos puntos comunes en estos testimonios:

Que estas mujeres volaban al Sabbat con Frau Holle, Madame Oriente o la Dama Abondia. Viajaban a veces sobre animales en la compañía de la diosa pagana, Diana. Recorrían en la noche grandes distancias siguiendo y obedeciendo a estas mujeres que cabalgaban por el cielo rodeadas de otras brujas y animales, sobre todo en ciertas fechas. 

Nos hablan de viajes, viajes por el cielo acompañadas de espíritus muy concretos. 

Por ejemplo, la Frau Holle (la Dama Holda) aparece mencionada en el Canon Episcopi. 

Así que nos encontramos con algo fundamental: la Brujería del cerco es una brujería del otro mundo. Ese otro mundo es un lugar desconocido para el común de los mortales pero no para estos hombres y mujeres que describían los aquelarres y los vuelos nocturnos. 




Y esta es la clave. Es una brujería liminal, una brujería que se desarrolla en un espacio fronterizo entre la realidad cotidiana y la otra realidad que no se puede apreciar a simple vista pero que está aquí, solapada con nuestra realidad y deseosa de penetrarla. El brujo del cerco vuela entre los mundos. Puede hacerlo. Pero no es tanto una práctica realizada en ese mundo sino una capacidad de ver el mundo y esto es la clave para saber qué es la brujería del cerco. Y a ver si me explico bien porque resulta complicado transmitir esto…

Un brujo puede hacer hechizos o realizar magia, quizá también echar las cartas o las runas pero el brujo del cerco, aparte de eso, es capaz de ver esas realidades ocultas e interactuar con ellas. Es una visión del mundo muy concreta, una visión que tiene que ver con visualizar, percibir e interactuar principalmente con los espíritus de la naturaleza, del bosque y de las casas.

Yo puedo ser una bruja y echar las cartas o hacer remedios herbales y ser una conocida sanadora o curandera en mi región. Hay personas que hacen brujería y rezan oraciones cristianas, recitan salmos y acaban sus decretos con la palabra “amén”. Así que no soy un brujo del cerco porque no me acompaña esta cosmovisión, esta forma de ver el mundo. En cambio soy bruja o brujo del cerco porque aparte de hacer amuletos o tirar las runas, desde pequeña veo y escucho cosas que los que me rodeaban no podían ver. Esa es la diferencia fundamental. Mi forma de ver el mundo, de entender la realidad, que para mí es sagrada porque todo está insuflado de una magia que habla y se expresa de infinitas maneras.

La brujería del cerco es una brujería que no habla de dioses sino de espíritus. Es clave la relación del brujo del cerco con el mundo de los espíritus de la naturaleza, dimensión que recibe numerosísimos nombres: la Tierra de las Hadas, el Pueblo tranquilo, Elvelond, Elphame, Wormsel, etc. etc. 



Es clave también que es una brujería que se relaciona íntimamente con los fallecidos. Vienes a este mundo con una idiosincrasia: eres un portal y a través de ese portal los muertos se comunican con este mundo de los vivos. Es una capacidad que te viene de nacimiento y que ya desde niño está ahí e incluso te asusta hasta que comprendes qué está sucediendo. 

Otra clave es que el brujo del cerco tiene la capacidad de limpiar y exorcizar a personas y a lugares, de transitar entre los mundos para devolver la armonía a las personas que se lo piden. 

Clave también resulta la relación del brujo o bruja del cerco con el territorio en el que vive. Por eso insisto tanto que la brujería no está tanto en los libros que hablan sobre la práctica o los libros británicos sobre brujería porque están recogiendo el saber de su tierra, no la nuestra, no la tuya. Así que busca en el folklore de tu zona a esos antiguos dioses y espíritus que quedaron ocultados por las ermitas, iglesias, cultos cristianos u otros. Allí está el hilo del cual tirar. Y como brujo del cerco llevas en el alma estudiar y custodiar ese saber, preservarlo para que no se muera porque el día que se muera se habrá roto el último hilo de conexión entre la dimensión mágica y real de este planeta y nosotros. Y estaremos perdidos. Así que busca por tu tierra y rescata ese saber, no lo dejes morir. 

Los brujos del cerco somos como esos chamanes de las antiguas tradiciones. Almas custodias de nuestro mundo y a pesar del desastre que nos rodea, consecuencia de que la gente del mundo actual ha roto esa conexión sagrada, debemos seguir luchando para que este planeta sagrado no muera. 

Poco a poco iré dando cabida a los temas más interesantes que me estáis proponiendo a través de los comentarios en el blog y los de la página de Facebook. 

sábado, 24 de noviembre de 2018



Buenos días,
Llevo mucho tiempo sin actualizar el blog y os pido disculpas por ello. Me gustaría retomarlo y si bien no podré actualizarlo todo lo que quisiera, sí puedo escribir con más frecuencia.

Si os apetece, podéis escribirme en los comentarios todos aquellos temas de los que os gustaría que escribiese: temas que no haya tratado en el blog o temas de los que ya he escrito pero que os gustaría que profundizase más.
Aprovecho para deciros que la dirección del blog ha cambiado y que ahora es más sencillita:


Gracias a todos y un fuerte abrazo.
Marta

jueves, 2 de agosto de 2018

Congreso Internacional de Brujería y Magia


Buenos días a todos,

Tengo el placer de anunciaros la celebración del Congreso Internacional de Brujería y Magia que se celebrará entre el 28 de octubre y el 11 de noviembre de 2018 y al que he tenido el honor de ser invitada para participar con un artículo en este congreso.

Podéis acceder a toda la información en la página de Facebook del Congreso:


La información se irá actualizando regularmente y más adelante se os explicará cómo inscribirse. 

Es un Congreso que no os podéis perder pues participamos brujos y magos de muchos países y de muy diversas corrientes dentro de la brujería y en general del paganismo. Todos enriquecemos la brujería con nuestras distintas formas de entenderla.

¡Feliz Lughnasadh a todos!

Aquí os dejo una nota con todos los participantes que hasta ahora hemos confirmado nuestra participación:


domingo, 23 de octubre de 2016

Las Mareas Estacionales


Estos días podemos ver como en las tiendas y en centros comerciales se está promocionando todo lo que tiene que ver con la próxima fiesta de Halloween, el Sabbat más importante del año, el Samhain. En los países católicos, esta festividad es conocida con el nombre de Todos los Santos, si bien, como casi todas las festividades católicas, es una cristianización de una festividad pagana que se pierde en la noche de los tiempos.
Ayer tuve que salir a hacer algunas compras. Recuerdo que hace no mucho tiempo me molestaba ver como nada más acabar Halloween nos llenaban los escaparates con la Navidad. Pero ayer vi asombrada e indignada que faltando todavía una semana para Halloween, todos los escaparates de los centros comerciales se han llenado de árboles de Navidad, de adornos y de Santa Claus y no queda ni rastro de Samhain. En los supermercados ya están los turrones y demás dulces navideños y no se puede comprar nada relacionado con Halloween, cuando la fiesta ni siquiera ha llegado.
Las mareas, la subida y la bajada de las aguas del océano, siguen un patrón regular. Resultan una forma práctica de indicar el paso del tiempo. Al igual que las aguas del océano, las energías de la Madre Tierra suben y bajan y también siguen un patrón muy concreto.
Las hojas de los árboles no se han caído todavía pues es ahora cuando empiezan a amarillear. Los caminos de árboles comienzan a llenarse de esa belleza espectacular y sublime de rojos, ocres, marrones y amarillos. El velo oscuro de la Tierra recién ha comenzado a tornar la Rueda del Año. La luz cálida y ambarina del otoño está empezando a atisbarse a la caída de la tarde, llenando de una bruma espectral el bosque. Los ecos de los ancestros surgen ya no tan midos desde lo más profundo de la tierra. La naturaleza se torna más silenciosa.
En brujería existe un folklore asociado a las estaciones, y mejor que llamarlo estaciones, se denominan mareas estacionales. Flujos de energía que van y vienen, una y otra vez, cada año. En un eterno retorno de lo mismo y que a su vez nos permite crecer y avanzar pues en esa cadencia que la energía asciende, como espiral, hacia el Cosmos y desciende hacia el inframundo, en busca del conocimiento. Para subir hay que bajar.
El mundo establece así un ritmo, unas mareas cuyos límites siempre son imprecisos pero que siempre marcan un estado de las cosas. Así en otoño, sobre todo en los días que rodean a Samhain, vemos como la Naturaleza se desprende de todo lo que ya no sirve. De todo lo que nació en primavera y ahora le toca morir.


Por el rabillo del ojo veo una hoja caer. La vi nacer en Walpurgis, también llamado Beltane, y ahora la veo morir. Y mientras la hoja cae, tomo consciencia de qué es aquello que también quiero que se desprenda de mi. La Madre es sabia y para aprender, debemos observarla y respetar su cadencia.
En otoño respiro la oscuridad, viene para mostrarme la mía. En otoño tomo consciencia de esa oscuridad y enciendo el fuego de las velas que han de mostrármela para echarla de mí. Si no echo aquello que ya no me sirve para mi propio crecimiento, ¿acaso podrá crecer algo nuevo?
Cuando Samhain pasa, sigue el proceso. Las hojas siguen amarilleando y siguen cayendo pero aún quedan muchas en los árboles. No será hasta cercano Yule, que caigan definitivamente. En este tiempo, al desprenderme de tantas cosas, dejo espacio para lo nuevo, para lo que ha de crecer cuando nazca de nuevo la Luz del Solsticio, la luz de Yule. Después esa semilla quedará guardada en el seno de la Madre Tierra y comenzará a nacer en Imbolc, el 1 de febrero, cuando la nieve comienza a derretirse.
¿Por qué quieren que yo emocionalmente me sitúe en el Solsticio si apenas acabo de empezar el proceso de interiorización al que gentilmente me conduce el Otoño? ¿Por qué se empeñan en que corramos tanto? ¿Con qué sentido? ¿Hacia dónde? Pues bien. Hacia ninguna parte y sí, sí lo hacen con un sentido. El capitalismo tiene como fin desincronizarnos del tiempo natural para convertirnos en autómatas, en seres sin rumbo. Es un ouróboros que se devora a si mismo hasta que ya no queda nada que devorar. No lo permitamos. Hagamos una revolución silenciosa que comience con nosotros mismos. Sin ruido. No les alertemos o prohibirán la brujería como ya lo han hecho tantas veces. Salgamos a la calle y respiremos la humedad de la tierra, la podredumbre de las hojas caídas y el olor de boniatos y castañas. Busquemos el resplandor ambarino entre las hojas de los árboles y el musgo fosforescente que nace de la humedad de la lluvia. Ahí está nuestro mundo, no en el suyo.
Marta Ruescas
Brujería del Cerco ® ©

El ambiente trae ya nostalgias de los difuntos.
Detende donde haya aire y los sentirás.
Catz Moon



viernes, 16 de septiembre de 2016

La Magia de los Aceites de Hierbas. Una Receta para tener Sueños Proféticos


Hoy vamos a hablar de algo muy práctico relacionado con la brujería que son los aceites de hierbas o herbales. Personalmente utilizo muchísimo en mis trabajos mágicos este tipo de aceites ya que las plantas son el ingrediente básico y fundamental para la práctica del oficio.

Los aceites de hierbas se usan para muchas cosas: para ungir o untar velas. La magia poderosa de las velas se incrementa cuando las ungimos con aceite pues potenciamos mucho más sus poderes mágicos. Los podemos usar también para el cuerpo, por ejemplo para tratar picaduras de insectos, como loción, para realizar nuestros hechizos, bálsamos, cremas, aceites corporales

La fabricación de los aceites mágicos se hace por maceración, un método de extracción de los principios activos de la planta en un líquido, en este caso aceite. Dejamos reposar la planta en el aceite durante un periodo de tiempo para que sus principios activos pasen al aceite. El tiempo puede variar dependiendo de la planta,  pero lo normal es dejarlos en maceración aproximadamente 40 días. Si bien sobre los tiempos hay muchas opiniones, por mi experiencia propia nunca los tengo menos de estos días porque no le da tiempo a la planta a soltar sus propiedades.

Si son raíces con lo que vamos a trabajar, yo las suelo dejar mínimo dos meses en maceración.

Los ingredientes que vamos a necesitar son muy sencillos:
  • Aceite base
  • Plantas
  • Frascos de cristal
  • Embudo pequeño
  • Colador




Para el aceite base podemos usar aceite de oliva, de girasol, aceite de almendras, coco, etc. En mi caso, por costumbre, suelo utilizar el de oliva o el de girasol, con cierta preferencia hacia el aceite de oliva, que absorbe mejor las propiedades mágicas de la planta y a la larga las conserva muy bien.

Para las plantas, recomiendo que salgamos al campo a recolectarlas, siempre con respeto y cogiendo solo lo estrictamente necesario. Recomiendo que leáis libros sobre el folklore de la zona en que vivís donde aparecen muchas recetas mágicas populares que se elaboran con la flora que crece en la zona. Si no tenéis la posibilidad de salir al campo, recomiendo que compréis las plantas en el herbolario.

Un consejo: tratad de no abrir las bolsitas comerciales de infusiones y usarlas para vuestros aceites pues son plantas que han sido tratadas industrialmente, pasando por mil manos, y han perdido prácticamente todo su poder.

Los frascos de cristal se encuentran en cualquier tienda. Pueden ser tarros de cristal con tapa o frascos con tapón de corcho. Incluso los tarros de conservas del supermercado sirven. Los esterilizáis al baño maría y ya están listos para su uso. Así no tenéis que comprar tarros.

Necesitaremos un embudo pequeño, tipo de los que se usan para perfumería, y un colador para cuando ya esté el aceite macerado, echarlo en el frasco definitivo.

Metemos la planta o plantas que necesitemos para hacer el aceite en el frasco de cristal. Dependiendo de la cantidad que necesitemos, el frasco será más grande o más pequeño. 

La fórmula es dos cucharadas de aceite por cada cucharada de planta.

Cerramos el frasco y una vez bien cerrado, lo ponemos a la intemperie los 40 días. Que el aceite reciba los rayos del sol y de la luna porque la acción expansiva del sol y la de contracción de la luna le ayudan a soltar sus principios activos y propiedades mágicas en el aceite.

Es bueno mover el frasco con frecuencia para ayudar a que todo se mezcle bien.

Una vez han transcurrido los 40 días, cogemos otro frasco limpio de color oscuro, que también son muy fáciles de encontrar, y colamos el aceite. ¡Ya tenemos nuestro aceite mágico!

Ahora ya no le debe dar el sol. Es preferible que el frasco sea oscuro (los venden color caramelo o verde en las tiendas de chinos en España. En América no sé si tenéis este tipo de tiendas económicas tipo bazar) y que lo guardemos en un sitio oscuro y fresco, por ejemplo un armario. Es necesario que pongáis etiquetas en cada frasco indicando qué tipo de aceite es, qué ingredientes habéis utilizado y la fecha de elaboración. 

Normalmente estos aceites pueden durar años (4 ó 5 años) conservando las propiedades de la planta intactas. Notaréis cuando un aceite se ha echado a perder por el olor a rancio. 

También es necesario que le hagáis algún ritual para transmitirle la intención que queréis dar el aceite. Existen muchas fórmulas para eso que encontraréis en grimorios o libros de recetas mágicas. El aceite se consagra a los espíritus, a las hadas, u otros seres mágicos, y se les cantanpalabras mágicas con la intención que queramos darle sujetando el frasco en nuestra mano.



Hoy os voy a dar una sencilla receta para tener sueños proféticos.


ACEITE PARA TENER SUEÑOS PROFÉTICOS

Ingredientes: artemisa, camomila, salvia, lúpulo y milenrama. Ya sabéis, dos cucharadas de aceite por cada cucharada de planta. Todos muy fáciles de encontrar en herbolarios.

La artemisa es una planta regida por la luna que nos ayudará a soñar. Propicia los sueños proféticos.

La salvia es también una planta lunar que produce sueños vívidos y abre la puerta al plano astral.

La camomila es una hierba que relaja y nos ayuda a conciliar e inducir el sueño.

La milenrama es especial para la adivinación. Muy potente.

El lúpulo es también relajante pero es una planta solar que nos va a ayudar a equilibrar el exceso de plantas lunares y a inducir hacia viajes oníricos positivos.

Este aceite lo ungís sobre vuestro chakra del tercer ojo y os untáis las sienes y las muñecas antes de dormir. Es un aceite fabuloso para todos aquellos que queréis cruzar el cerco y adentraros en el mundo de los sueños para adquirir conocimientos.

Espero que os haya gustado.

Marta Ruescas
Brujería del Cerco ® ©


martes, 23 de agosto de 2016

Trampas de Espíritus



Las culturas más antiguas de la tierra poseen antiquísimas trampas artesanas para atrapar espíritus malignos. Estas trampas no solamente atrapan y retienen a espíritus malvados, aquellos que existen en el otro mundo y que pueden perjudicarnos con mayor o menor poder sino que pueden debilitar e incluso extinguir el poder de ciertos magos o brujos negros. 

Entre las raíces del Árbol del Mundo existe un pozo consagrado a las Diosas del Destino, tres espíritus femeninos más antiguos que el propio mundo. El pozo vierte su agua y hace que el gran Árbol crezca alto y fuerte. La labor principal de las tres Nornas, también conocidas como Parcas, Moiras o Diosas Hilanderas, entre otros muchos nombres, era regar a diario el Árbol de nombre Yggdrasil para que permaneciese siempre fresco y creciese alto y fuerte. Las Nornas tejían telares de vivos colores que iban cambiando según la naturaleza de los acontecimientos que iban a ocurrir. Cuando las diosas tejían con una hebra de color negro, esto era considerado como un presagio de muerte. La vida de cada persona es un hilo de su inmenso telar. A veces el tapiz era tan extenso que una de las hermanas podía estar en el oriente y otra en el occidente y mientras tejían y viajaban, cantaban una misteriosa canción tan profunda como el firmamento nocturno.



Estos espíritus son tan poderosos que los dioses de la mitología nórdica no tenían ningún poder sobre ellas pues también tenían sus propios tapices que ellas nunca les dejaban ver. 

Las Nornas tejen el destino de los hombres. El concepto de destino tiene gran importancia para la brujería del cerco ya que bebe directamente de las hondas aguas del tiempo, del saber antiguo chamánico que creía en la existencia de los espíritus y no los dioses, de un saber no sometido a ningún proceso cultural, un conocimiento primigenio que nos mostraba a un Gran Espíritu Madre  predecesor de otras diosas hilanderas que tejía una enorme tela de araña, tapiz o tela de infinitos colores. Un Gran Espíritu que tejía en su tela infinita todo lo que existió, existe y existirá. Es la Abuela Mujer Araña de los indios norteamericanos y la encontramos en todas las culturas de la Tierra. Es la Gran Madre Artesana, tejedora del mundo, del destino y de la vida. 



La diosa Mari vasca suele llevarse a una joven a su cueva donde la enseña a hilar así como los secretos del hilado. En la cultura germánica es conocida como la Holda o Perchta, la diosa que nos muestra un doble rostro, blanco y negro, pues el destino puede ser benévolo o cruel.

Antes de mostraros esta Trampa de espíritus quiero que observéis el contexto en el cual nace pues las cosas del mundo nunca suceden por casualidad.

Así no nos puede sorprender encontrar como en numerosísimas culturas de la tierra, los hombres construyen artefactos similares a una tela de araña o tapiz a modo de artilugio intrincado para engañar espíritus y que estos queden atrapados entre sus hilos. 

En las Islas Británicas encontramos las Rowan Cross, en castellano Cruces de Serbal que son artefactos utilizados para la protección y la buena suerte de las personas y los animales. Se colocan sobre una puerta, una ventana, una chimenea o un coche para alejar de nosotros malas influencias. Se cuelga en ocasiones una corona hecha de bayas de serbal atadas con cobre, un gran conductor de la electricidad, la magia y la fuerza de las piedras. 



El Atrapasueños indio, que a buen seguro conocéis, es otra trampa para los malos espíritus. Igualmente, es construido para atraer energías benéficas, especialmente durante el sueño. Durante la noche somos influenciados por energías que no controlamos así como entidades, nossiempre benéficas. De ahí que en ocasiones nos despertemos con la sensación de no haber dormido bien e incluso sentirnos agotados a pesar de haber dormido las horas suficientes. 



Los sueños pasan por la red del atrapasueños y son filtrados por sus finos hilos para que solo nos alcancen aquellos que nos benefician y que nos permiten ordenar ideas. Son los sueños de sabiduría y conocimiento o aquellos que son reveladores de portentos. Estos atrapasueños solían tejerse con hebras de sauce, el árbol de Hécate, de la protección y de la adivinación, y se tejían en forma de tela de araña con la intención de que las pesadillas quedaran atrapadas en su centro. 

Al otro lado del planeta, en el Tíbet, también las encontramos. Allí las llaman Trampas de demonios y son elaboradísimos artilugios tejidos que igualmente se colocan a la entrada de templos o de las casas para protección de los que en ellas habitan. Y es curioso porque en diversos libros que he leído sobre antropología tibetana se cuenta la anécdota de que un lama llamado Z’ang se enfadó muchísimo con un tipo llamado Pehar y consiguió atraparlo en una trampa de demonios y después lo trasvasó a una caja de madera que finalmente arrojó al río Kyi-chu, río de Lhasa. En occidente también son usadas para estos fines. Son trampas tejidas que se pueden usar igualmente para atrapar un espíritu o la energía que nos manda una persona que quiere dañarnos y mediante trabajos algo más complejos transportamos a ese espíritu a una caja o botella añadiendo ciertas hierbas e ingredientes y cantando ciertas cosas. Si bien hoy vamos a hablar de un uso sencillo y muy efectivo que podéis hacer todos. 




Incluso el psicólogo Carl Gustav Jung se mostró interesado en estas trampas tibetanas como he leído en alguna entrevista que le realizaron y él mismo comentó sobre algunos artefactos similares llamados Stroden que se realizan en algunos pueblos suizos. 

En una de mis investigaciones, en este caso sobre las diosas hilanderías, descubrí una noticia muy curiosa. En Knole House, una casa señorial británica que forma parte del Patrimonio Nacional británico, en el condado de Kent, Reino Unido, han aparecido recientemente unos dibujos grabados en unas vigas de madera consistentes en numerosas líneas que se cruzan así como diversos símbolos. También han sido encontradas alrededor de la chimenea con la intención evidente de proteger a sus moradores de cualquier energía o entidad dañina. Curiosamente, se cree que fueron dibujadas para proteger a uno de sus inquilinos, el rey Jaime I. Podéis observar como el trazado recuerda a una tela de araña. 

Trampas para espíritus encontradas en Knole House


Es bien conocido en el folklore de muchos pueblos que los espíritus no pueden seguir jamás una línea recta y que cuando descubren el extremo de un hilo se ven obligados a seguirlo hasta el final y de esta manera, quedan atrapados en el centro del tapiz o tela de araña. A raíz de estas creencias, son muchos los pueblos que como hemos dicho antes, construyen artefactos tejidos con numerosos hilos y colores con la intención de atrapar espíritus y malas influencias y evitar que lleguen hasta nosotros. 

Hoy quiero mostraros cómo construir un Ojo de Dios, una trampa para espíritus que pertenece a la cultura huichol, un pueblo ancestral mexicano. Sus diseños son preciosos y fáciles de construir. 

Es muy bonita e interesantísimo el folklore alrededor de estos Ojos de Dios. Os invito a que ahondéis en este folklore sorprendente y precioso.

En lengua huichol se llaman Si’kuli, haciendo referencia a cinco puntos cardinales: norte, sur, este, oeste y el centro, punto de partida desde donde el cual surgen todas las cosas. Y tejen los ojos con determinados colores, principalmente el blanco, diversos tonos de azul, negro, rojo y amarillo. Los colores se colocan dependiendo de la petición específica y del uso que le daremos. 

Sobre los colores que elijáis, el universo simbólico de cada persona es muy particular por lo que recomiendo que tejáis los colores que tengan una gran importancia y significado para vosotros. He subido una fotografía de uno de los Ojos de Dios que he realizado recientemente y que he colocado en la portada del post donde he utilizado cuatro colores. El amarillo del centro, que simboliza al Sol, el naranja y el rojo, para fines personales y como veréis, lo he rodeado de un color azul intenso y eléctrico. El azul es para infinidad de culturas un color protector. Pero vosotros podéis hacer las combinaciones que queráis. 




Existen muchos totoriales en Youtube para que realicéis vuestras trampas para espíritus buscándolas en su buscador como “Ojo de dios huichol” o "mandala huichol" o similares. Si bien veréis que la mayor parte de la gente los realiza como objetos decorativos y utilizas palitos de madera que venden en las tiendas de manualidades, recomiendo que utilicéis palos de madera que recojáis del bosque o del campo. El mejor material es el que nos ofrece la naturaleza y más el que recogemos con nuestras propias manos. 

Yo he aprovechado mi reciente viaje a la entrañable y mágica Galicia para perderme por sus bosques y recoger material para mis trabajos. Este Ojo de Dios lo he realizado con dos palos de conífera. Los pinos y otras coníferas son maravillosos para elaborar amuletos de protección. 

Para empezar a tejerlo, recomiendo que llaméis a vuestros espíritus familiares y ancestros y que estos guíen vuestras manos en el tejido de la trampa de espíritus. Enfocar vuestra atención en la función que queréis darle y tejerlo con arte para que os sirva en vuestro propósito. Podéis también colgar hebras de lana, cuentas, cascabeles, plumas… todo aquello que os sirva para vuestro propósito. También os recuerdo que en brujería la creatividad es una de nuestras mayores aliadas. 

El Ojo de Dios es bueno que lo colguéis encima de una puerta, de una ventana, encima de la cama o de la cunita de un bebé, que lo coloquéis en el coche… Podéis realizarlos de muchos tamaños y lo artesano es lo más mágico. 

Cuando pase un tiempo, por ejemplo yo os recomiendo que en cada Luna Nueva, cojáis la trampa para espíritus y la dejéis al sol durante unas horas para que la energía purificadora del fuego limpie los malos espíritus. También podéis quemarlos y volver a tejer otro. Así tendréis vuestra casa limpia de malas energías. 

Marta Ruescas
Brujería del Cerco ® ©