domingo, 21 de junio de 2020

Titania y Oberón. Cómo contactar con ellos




Comienzan a moverse las energías de verano. El campo se llena de flores silvestres y la luna llena navega por el cielo alumbrándolo todo e invitándonos a salir hasta altas horas.  El mundo natural está despierto y es alegre. Después de estos meses oscuros como hacía tiempo, comienza a deslumbrarse un horizonte más claro. 

Hacemos rituales para restaurar la conexión entre los seres humanos y los antiguos espíritus del territorio, de cada tierra y de cada rincón de esa tierra: allá donde un río se recorta contra el horizonte, en una pequeña pradera, en un grupo de árboles que crece formando un pequeño bosque junto al río. En una colina, entre un montón de piedras, en una playa, en un campo labrado… Cada lugar tiene su guardián mágico, su espíritu invisible que revolotea o camina bajo tierra, tratando de preservar el lugar. 

Pero los seres humanos les somos hostiles y es por ello que no se manifiestan tan fácilmente, cada vez menos. Son ya escasísimos los relatos de personas que los han visto pero antes del siglo XVII, como ya he comentado anteriormente, era bastante común su presencia en nuestras vidas.

Hoy en día decir que crees en las hadas es visto como algo propio de lunáticos o de mentes infantiles debido a que la cultura occidental ha relegado a estos espíritus a dibujos animados estupidizados o muñequitos que se les regalan a los niños. Las antiguas creencias han sido destruidas por una realidad que no está dispuesta a aceptar la presencia de una dimensión espiritual, mágica, intangible pero tan real o más que la realidad que captan nuestros sentidos. Pero hace no tanto tiempo esto era más bien distinto. Se creía en los espíritus porque los veían. La creencia en las hadas no se cuestionaba ya que era muy tangible la presencia de estos seres en las vidas cotidianas de nuestros ancestros. Los espíritus no eran cuestión de fe: estaban allí.



"Ensueños", de Asako Enguchi (Japón, 1.952)

De todos estos espíritus hay dos cuya fuerza y poder ha de ser tan poderoso que su herencia cultural ha llegado hasta nuestros días escribiéndose en numerosas capas culturales a lo largo de los siglos: se trata del Rey Oberón y la Reina Titania, el rey y la reina de las hadas respectivamente. Ellos son el sustrato sobre el que se sustenta toda la creencia en las hadas, toda la hechicería perteneciente a ciertas ramas antiguas del oficio y a la brujería del cerco, que como yo la entiendo, se sostiene en la creencia en los Espíritus, sean estos feéricos o Ancestros difuntos.

El nombre “Oberón” proviene del antiguo alto alemán, “Alberich” donde “alb” es “elf" (elfo) y “rîh” es en inglés “ruler” (rey), es decir, “Rey de los Elfos”. El nombre se conoce antes de que Shakespeare escribiese “El sueño de una noche de verano”, donde son protagonistas precisamente Titania y Oberón. Aquí ya vemos que la creencia en este Espíritu se remonta a tiempos antiquísimos a los que cuesta seguir el rastro. 

En el folklore tradicional la Reina de las hadas recibe muchos nombres: “Mycob, Micob, Aricol, Tytarit, Titam, Micol, donde este último nombre podría provenir de la palabra “mickle”, que significa “grande o poderoso”, es decir, que se refiere no a un espíritu sin más sino a un espíritu cuya influencia sobre otros espíritus es muy poderosa. 

"Reunión Oberón y Titania". Arthur Rackham (1908)

Como vemos, ambos son espíritus que guían a otros espíritus, de ahí que suelen asociarse a cabalgatas de espíritus. En el neopaganismo, la Reina Mab sería la diosa Diana. En numerosas lecturas del folklore, el Rey Oberón sería el espíritu morador del viento y la Reina Titania el espíritu morador de la Tierra, como vemos espíritus de gran categoría. Tema muy interesante y revelador de las funciones energéticas principales de ambos.

Hacer trabajos de hechicería auspiciados por su presencia nos aporta gran fuerza a nuestras tareas y gran beneficio. Pero como siempre digo, las cosas no se consiguen de la noche a la mañana y su presencia ante vosotros puede llevar un tiempo. Ellos han de ver ciertas cuestiones en la persona que los invoca que les atraiga y se den a conocer. Recordemos que los espíritus son reales, que son personas que sienten y que piensan. Uno no tiene confianza con alguien nada más conocerle. Siempre guardamos distancia y dejamos que el tiempo y nuestros actos vayan afianzando nuestras relaciones y con ellos sucede igual. Y recordad que el ser humano les es hostil debido a la explotación y destrucción de los entornos naturales. Pero siguen abiertos a un contacto y una alianza de esfuerzos. Tampoco funcionará el contacto si lo que buscas es poder. Hay mucho más de fondo que corresponde a la persona que quiera invocarlos conocer. Así que pregúntate primero por qué quieres contactar con ellos. 

Las invocaciones son un sendero de encuentro con los seres feéricos.

Yo os invito a que os adentréis en esta mundo fascinante y extraño de la brujería y la hechicería. Que practiquéis y que os equivoquéis y que vayáis siempre con la sinceridad por delante y conseguiréis contacto e interacción con el mundo de los espíritus porque además, al fin y al cabo, ¿de qué trata la hechicería? 


Puck. Christian Birmingham (2014)

Os dejo un ejemplo de invocación al Rey y la Reina de las Hadas. Podéis llevarlo a cabo en un espacio abierto o incluso en vuestras casas pero siempre recomiendo que estéis mejor en la naturaleza. Podéis encontrar más ejemplos de invocaciones en Internet y en manuscritos antiguos, normalmente escritos en latín. Podéis buscar y recitar aquel que más os llame. Se trata de abrir una puerta con el mundo de los Espíritus. 

Comenzaremos dando tres golpes en el suelo con un bastón o cayado. Son las tres llamadas al mundo intraterreno, a los habitantes del mundo subterráneo: 

"Su cinturón estaba hecho de hojas de mirto
rodeado de corchetes de prímula resplandecientes como el ámbar.
Las llamadas de su corneta eran fuertes,
Hechas de los ecos de antaño
y se dirigieron a sus labios quemados por la luna. 
Él forma el viento, y luego sus hadas saltan.
Rey Oberón, alegre hada de la alegría,
Ven con nosotros en este ritual de nacimiento. 

Simon Steward, Oberon’s Apparell, 1.635
(Traducción: Marta Ruescas)

 Ven, sígueme, sígueme.
Tus hadas elfas las que son;
Y rodea esta pradera con un círculo, 
Venid y seguidme, vuestra Reina.
Mano a mano, bailemos una ronda. 
Porque este lugar es una tierra de hadas.
La Reina Mab, embriagadora hada de la luz,
Ven con nosotros en esta noche de luna llena. 

Poema inglés anónimo. Siglo XVII
(Traducción Marta Ruescas)


Cerraremos la invocación con otros tres golpes en el suelo, a modo de despedida y de respeto.

¡Feliz Solsticio de verano!

Marta Ruescas Pueyo
En Valladolid, domingo 21 de junio de 2020




2 comentarios:

  1. Quisiera saber si tiene conocimiento sobre una religión muy antigua que se practica actualmente que se llama Palo Mayombe, pues veo similitudes en lo que escribe. Trata sobre energía en la naturaleza, sincretismo y magia.

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    1. Hola David, gracias por tu comentario.

      El Palo Mayombe, al igual que muchas religiones precristianas, bebe de un conocimiento común a todas ellas: el animismo. Son religiones orgánicas donde el ser humanos es uno más en el entorno y donde no se da la prepotencia que detectamos en las religiones de origen abrahámico. Así que tiene que ver en tanto a ese origen pre-cristiano.

      Si bien las prácticas de esas religiones difieren mucho de unas culturas a otras debido a la influencia de factores culturales, climáticos y de espacio geográfico.

      Por ejemplo, en el Palo Mayombe, santería, vudú y otras religiones de origen africano, se realizan sacrificios de animales y en la brujería del cerco no.

      Espero haber respondido a tu pregunta. Saludos.

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