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domingo, 21 de junio de 2020

Titania y Oberón. Cómo contactar con ellos




Comienzan a moverse las energías de verano. El campo se llena de flores silvestres y la luna llena navega por el cielo alumbrándolo todo e invitándonos a salir hasta altas horas.  El mundo natural está despierto y es alegre. Después de estos meses oscuros como hacía tiempo, comienza a deslumbrarse un horizonte más claro. 

Hacemos rituales para restaurar la conexión entre los seres humanos y los antiguos espíritus del territorio, de cada tierra y de cada rincón de esa tierra: allá donde un río se recorta contra el horizonte, en una pequeña pradera, en un grupo de árboles que crece formando un pequeño bosque junto al río. En una colina, entre un montón de piedras, en una playa, en un campo labrado… Cada lugar tiene su guardián mágico, su espíritu invisible que revolotea o camina bajo tierra, tratando de preservar el lugar. 

Pero los seres humanos les somos hostiles y es por ello que no se manifiestan tan fácilmente, cada vez menos. Son ya escasísimos los relatos de personas que los han visto pero antes del siglo XVII, como ya he comentado anteriormente, era bastante común su presencia en nuestras vidas.

Hoy en día decir que crees en las hadas es visto como algo propio de lunáticos o de mentes infantiles debido a que la cultura occidental ha relegado a estos espíritus a dibujos animados estupidizados o muñequitos que se les regalan a los niños. Las antiguas creencias han sido destruidas por una realidad que no está dispuesta a aceptar la presencia de una dimensión espiritual, mágica, intangible pero tan real o más que la realidad que captan nuestros sentidos. Pero hace no tanto tiempo esto era más bien distinto. Se creía en los espíritus porque los veían. La creencia en las hadas no se cuestionaba ya que era muy tangible la presencia de estos seres en las vidas cotidianas de nuestros ancestros. Los espíritus no eran cuestión de fe: estaban allí.



"Ensueños", de Asako Enguchi (Japón, 1.952)

De todos estos espíritus hay dos cuya fuerza y poder ha de ser tan poderoso que su herencia cultural ha llegado hasta nuestros días escribiéndose en numerosas capas culturales a lo largo de los siglos: se trata del Rey Oberón y la Reina Titania, el rey y la reina de las hadas respectivamente. Ellos son el sustrato sobre el que se sustenta toda la creencia en las hadas, toda la hechicería perteneciente a ciertas ramas antiguas del oficio y a la brujería del cerco, que como yo la entiendo, se sostiene en la creencia en los Espíritus, sean estos feéricos o Ancestros difuntos.

El nombre “Oberón” proviene del antiguo alto alemán, “Alberich” donde “alb” es “elf" (elfo) y “rîh” es en inglés “ruler” (rey), es decir, “Rey de los Elfos”. El nombre se conoce antes de que Shakespeare escribiese “El sueño de una noche de verano”, donde son protagonistas precisamente Titania y Oberón. Aquí ya vemos que la creencia en este Espíritu se remonta a tiempos antiquísimos a los que cuesta seguir el rastro. 

En el folklore tradicional la Reina de las hadas recibe muchos nombres: “Mycob, Micob, Aricol, Tytarit, Titam, Micol, donde este último nombre podría provenir de la palabra “mickle”, que significa “grande o poderoso”, es decir, que se refiere no a un espíritu sin más sino a un espíritu cuya influencia sobre otros espíritus es muy poderosa. 

"Reunión Oberón y Titania". Arthur Rackham (1908)

Como vemos, ambos son espíritus que guían a otros espíritus, de ahí que suelen asociarse a cabalgatas de espíritus. En el neopaganismo, la Reina Mab sería la diosa Diana. En numerosas lecturas del folklore, el Rey Oberón sería el espíritu morador del viento y la Reina Titania el espíritu morador de la Tierra, como vemos espíritus de gran categoría. Tema muy interesante y revelador de las funciones energéticas principales de ambos.

Hacer trabajos de hechicería auspiciados por su presencia nos aporta gran fuerza a nuestras tareas y gran beneficio. Pero como siempre digo, las cosas no se consiguen de la noche a la mañana y su presencia ante vosotros puede llevar un tiempo. Ellos han de ver ciertas cuestiones en la persona que los invoca que les atraiga y se den a conocer. Recordemos que los espíritus son reales, que son personas que sienten y que piensan. Uno no tiene confianza con alguien nada más conocerle. Siempre guardamos distancia y dejamos que el tiempo y nuestros actos vayan afianzando nuestras relaciones y con ellos sucede igual. Y recordad que el ser humano les es hostil debido a la explotación y destrucción de los entornos naturales. Pero siguen abiertos a un contacto y una alianza de esfuerzos. Tampoco funcionará el contacto si lo que buscas es poder. Hay mucho más de fondo que corresponde a la persona que quiera invocarlos conocer. Así que pregúntate primero por qué quieres contactar con ellos. 

Las invocaciones son un sendero de encuentro con los seres feéricos.

Yo os invito a que os adentréis en esta mundo fascinante y extraño de la brujería y la hechicería. Que practiquéis y que os equivoquéis y que vayáis siempre con la sinceridad por delante y conseguiréis contacto e interacción con el mundo de los espíritus porque además, al fin y al cabo, ¿de qué trata la hechicería? 


Puck. Christian Birmingham (2014)

Os dejo un ejemplo de invocación al Rey y la Reina de las Hadas. Podéis llevarlo a cabo en un espacio abierto o incluso en vuestras casas pero siempre recomiendo que estéis mejor en la naturaleza. Podéis encontrar más ejemplos de invocaciones en Internet y en manuscritos antiguos, normalmente escritos en latín. Podéis buscar y recitar aquel que más os llame. Se trata de abrir una puerta con el mundo de los Espíritus. 

Comenzaremos dando tres golpes en el suelo con un bastón o cayado. Son las tres llamadas al mundo intraterreno, a los habitantes del mundo subterráneo: 

"Su cinturón estaba hecho de hojas de mirto
rodeado de corchetes de prímula resplandecientes como el ámbar.
Las llamadas de su corneta eran fuertes,
Hechas de los ecos de antaño
y se dirigieron a sus labios quemados por la luna. 
Él forma el viento, y luego sus hadas saltan.
Rey Oberón, alegre hada de la alegría,
Ven con nosotros en este ritual de nacimiento. 

Simon Steward, Oberon’s Apparell, 1.635
(Traducción: Marta Ruescas)

 Ven, sígueme, sígueme.
Tus hadas elfas las que son;
Y rodea esta pradera con un círculo, 
Venid y seguidme, vuestra Reina.
Mano a mano, bailemos una ronda. 
Porque este lugar es una tierra de hadas.
La Reina Mab, embriagadora hada de la luz,
Ven con nosotros en esta noche de luna llena. 

Poema inglés anónimo. Siglo XVII
(Traducción Marta Ruescas)


Cerraremos la invocación con otros tres golpes en el suelo, a modo de despedida y de respeto.

¡Feliz Solsticio de verano!

Marta Ruescas Pueyo
En Valladolid, domingo 21 de junio de 2020




viernes, 7 de noviembre de 2014

Los Cuentos de Hadas y su verdadero Origen I



En Samhain hemos entrado en la Mitad Oscura del año, la zona de sombra donde ésta se manifiesta para hacerse notar y en determinados casos ser transmutada en otra cosa, algo más nutritivo que permita seguir avanzando a nuestro espíritu por las sendas de este mundo. Desde hace siglos, sobre todo en lo que a ciertas corrientes neopaganas atañe, se trata sistemáticamente de “borrar” esa sombra, lo oscuro que forma parte de la vida, aquello que es incómodo, cruel o violento y mostrarnos un mundo color de rosa que poco o nada tiene que ver con la realidad. Tratan de cercenarnos un conocimiento iniciático esencial para los brujos: la sabiduría que se oculta tras las sombras, aquella que hay que reconocer y enfrentar pues es aquel fiero dragón que nos muestran los viejos Cuentos de hadas al que el héroe, nosotros, hemos de enfrentarnos al menos una vez en la vida.
Lo que sucedió con los llamados Cuentos de Hadas fue lamentable ya que se eliminó su verdadera esencia, su propósito esencial, lo que desvelaban, como relataremos más adelante.
Los cuentos son fascinantes, mágicos e inspiradores, la esencia de la narrativa más pura, más directa, desgarrada y brutal. Las personas, al escuchar estos cuentos, grabamos sus mensajes a fuego en el alma con unas enseñanzas fundamentales que nos servirán para afrontar los grandes desafíos que encontraremos en nuestras vidas, sus injusticias, sus contradicciones y sus recompensas. Algunos cuentos de hadas están basados en leyendas que incorporaban una creencia espiritual de la cultura en la que se habían originado y eran contados para emular verdades que todo el mundo experimentaba pero que necesitaban ser contadas en voz alta, como una forma de exorcizarlas o simplemente de conocerlas.
Muchos Cuentos de hadas y las leyendas existentes tras ellos son de hecho versiones edulcoradas de hechos históricos que tuvieron lugar en tiempos remotos pero que resultan incómodos por lo violentos. La moral de estos cuentos era brutal y sus imágenes, cruentas y fuertes no podían ser borradas de la memoria como si no hubiese pasado nada.
A comienzos del siglo XIX, Jacob y Wilhelm Grimm, se decidieron  a recopilar historias que se transmitían oralmente en pueblos, aldeas y las regiones boscosas centro europeas. Ambos hermanos querían, como filólogos, preservar la tradición oral alemana que se perdía inexorablemente con el paso del tiempo. La primera colección de cuentos estaba basada en esos hechos reales que hemos mencionado. Pero hubieron de reinterpretarlos y dulcificarlos para poder vender los libros debido a la moral cristiana imperante.

Anterior a los hermanos Grimm encontramos a Charles Perrault, un escritor francés del siglo XVII que al igual que los Grimm, se decidió a recopilar los cuentos que se narraban entre la alta burguesía y la aristocracia. Creó así su famoso Los cuentos de Mamá Oca, recopilando estos cuentos de hadas y también versionándolos debido, de nuevo, a la moral cristiana. Como anécdota, diremos que estos cuentos nunca fueron dirigidos a un público infantil ya que en aquellos tiempos no se pensaba en los niños como un público potencial y no existía el género literario que hoy conocemos como literatura infantil.
La moralidad que estas historias contienen es más importante y reveladora que todos los dramáticos acontecimientos que tienen lugar en esos relatos. Son cuentos que advierten, que nos muestran el mundo tal cual es, sin ambages, sin mentiras. Donde no siempre ganan los “buenos” sino más bien lo contrario pero que, desde luego, nos trazan un mapa de los peligros de la vida, de los caminos que habremos de recorrer y nos aportan un legado valiosísimo para emprender esos caminos sin sufrir peligro o, al menos, evitando el máximo posible. Los finales felices que suceden en los cuentos infantiles son un insulto a la inteligencia. La gran maestra, Ana María Matute, escritora admiradísima, presentando en Barcelona la reedición de sus cuentos infantiles dijo lo siguiente: Caperucita Roja era una niña tonta, porque todos nos acostamos con el lobo, pero no lo confundimos con la abuela!” La moraleja de los cuentos tiene muchas lecturas y Caperucita se fio de un extraño pero además fue ingenua en exceso, lo que la condenó a muerte.
Matute tiene también un cuento interesantísimo llamado El verdadero final de la Bella Durmiente, donde nos enseña que el verdadero cuento, la verdadera historia comienza cuando el príncipe se lleva a Aurora a su castillo y a su reino. Nos cuenta la historia de cómo una joven ha de enfrentarse al mundo real y sus problemas, una vida en la que su príncipe azul no es tan dulce como le mostró en un principio y su nuevo reino no es tan maravilloso como se lo contaron.
Estos cuentos poseen la verdadera esencia de las antiguas tradiciones y cultos paganos que fueron, una vez, el libro de creencias de nuestros antepasados. Sus quehaceres y sus vidas estaban marcados por estos ritmos y mareas del tiempo que les mostraban como sucede todo, como todo se transmuta y se convierte en otra cosa siendo nosotros los catalizadores de todas esas fuerzas que habitan el mundo, aquellas que se esfuerzan en molestarnos, perturbarnos y arruinar el ecosistema y aquellas que se empeñan en lo contrario. Luz y oscuridad en un ciclo eterno que siempre se sucede, una y otra vez y en esa marea, nosotros, transformándonos y buscando las llamas del conocimiento en esa tiniebla o en la luz más resplandeciente.

A continuación copio un párrafo del libro Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés, psicoanalista junguiana y, tal como ella describe en su introducción, cantaora de cuentos. Una mujer que se ha dedicado a recopilar los cuentos de hadas originales de las tradiciones de culturas maravillosas como la mexicana, la de los países del este y centro de Europa y la región de los grandes lagos en los Estados Unidos. En este párrafo esta increíble mujer nos resume lo que realmente sucedió con los llamados Cuentos de hadas:
(…) En el caso de los hermanos Grimm (entre otros recopiladores de cuentos de hadas de los últimos siglos), hay poderosas sospechas de que sus confidentes (narradores de cuentos) de aquella época “purificaron” los relatos para no herir la susceptibilidad de los piadosos hermanos. A lo largo del tiempo, se superpusieron a los viejos símbolos paganos otros de carácter cristiano, de tal forma que el viejo curandero de un cuento se convirtió en una perversa bruja, un espíritu se transformó en un ángel, un velo de iniciación en un pañuelo o una niña llamada Bella (el nombre habitual de una criatura nacida durante el solsticio de verano) se rebautizó con el nombre de Schmerzenreich, Apenada. Los elementos sexuales se eliminaban. Las amables criaturas y animales se transmutaban a menudo en demonios y cocos.
De esta manera se perdieron muchos relatos didácticos sobre el sexo, el amor, el dinero, el matrimonio, el nacimiento, la muerte y la transformación. De esta manera se borraron también los cuentos de hadas y los mitos que explican los antiguos misterios de las mujeres. Casi todas las viejas colecciones de cuentos de hadas y mitos que hoy en día se conservan se han expurgado de todo lo escatológico, lo sexual, lo perverso (incluso las advertencias contra todas estas cosas), lo precristiano, lo femenino, las diosas, los ritos de iniciación, los remedios para los distintos trastornos psicológicos y las instrucciones para los arrobamientos espirituales.
Mujeres que corren con los lobos. Introducción. Clarissa Pinkola Estés. Ediciones B. 2005.

En otro post veremos algunos de los cuentos originales tradicionales y sus diferencias esenciales con los cuentos que nos contaron de niños. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Los Árboles de las Hadas I


Los árboles viven muchos años, muchos más que nosotros. Algunos pueden ser milenarios, pero lo que no cabe duda es de que nos precedieron. Ellos estaban mucho antes de que los seres humanos comenzásemos a poblar este planeta. Son seres antiguos, sabios, sensibles aunque fuertes y poderosos. Son los habitantes del bosque, auténticos seres vivos que se comunican con nosotros si sabemos escuchar, si sabemos bajar el ritmo frenético en el que vivimos. Fueron venerados por los antiguos porque eran herederos de un antiguo conocimiento que comprendía que cada árbol guarda en su interior un espíritu de la naturaleza.

Los árboles eran oráculos y antiguos hombres y mujeres de sabiduría sabían interpretar sus “palabras”: el graznido de los cuervos encima de sus copas, el susurro de las hojas al ser agitadas por el viento o por la brisa, las formas de sus ramas al recortarse contra la luna llena... Existe una realidad que se manifiesta constantemente pero que muchos, la mayoría, no pueden ver. Pero hubo gentes que sí la conocían y llenaban el bosque, los campos y las veredas de ofrendas, tan variadas como son los espíritus. En ocasiones, colgaban recipientes de cobre entre las ramas de según que árbol y éstas sonaban al chocar transmitendo mensajes a aquellos que sí los entendían.

Los celtas veneraban las arboledas y las ceremonias religiosas tenían lugar en aquellos lugares. Los antiguos germanos adoraban a sus espíritus en los claros del bosque erigiendo en ellos piedras y colocando flores y dejando sus pertenencias. Eran ofrendas a los espíritus del claro. Por toda Galicia, en la espesura del bosque, encontramos este tipo de construcciones, precisamente en zonas donde se asentó la cultura celta.

En los lugares más inexpugnables de los bosques se encuentran misteriosos monumentos hechos en piedra. Algunos representan rostros sin boca, otros tienen una boca excesivamente abierta pero no tienen ojos, tallados en la roca vemos a seres encapuchados, en otros, extraños signos parecen desafiar nuestro entendimiento… Como explica magistralmente el antropólogo José Luis Cardero: […] Y no dejemos de recordar que todos estos monumentos y estructuras de piedra, a veces recubiertos con una gruesa capa de tierra y vegetación, son entradas muy comunes, conocidas y privilegiadas para acceder al Más Allá.

Los árboles siempre han protegido esos lugares. O quizá sea su misma presencia la que señala estas zonas ventana donde se ven cosas, donde desaparece gente, donde hay extrañas luces que iluminan de noche los caminos. Las alineaciones de árboles, si se sabe mirar, señalan y advierten de aquellos lugares donde no debemos entrar y señalan aquellos que traen bondades al ser humano.

Los espíritus de la naturaleza, las hadas y elfos, como así recoge el folklore de la mayoría de las culturas de la Tierra, están asociados con los árboles. Cada árbol está animado con un espíritu al que los griegos llamaban dríades aunque reciben muy diversos nombres: Damas Verdes, Damas Blancas, Doncellas del Musgo…   Cada árbol es un ser vivo y cada uno está insuflado por un espíritu. Así encontraremos árboles masculinos, árboles femeninos y si aprendemos a escuchar, hasta conoceremos el nombre del espíritu que lo habita. Pero eso no es fácil.

“Tocar madera” es la frase típica para ahuyentar el ataque de las fuerzas indeseadas. Los árboles nos conectan directamente con el reino de los espíritus de la naturaleza. Ellos se encuentran allí donde los árboles crecen juntos. Asimismo, un árbol solitario en medio de la nada, es también un árbol de hadas pues estas viven en aquellos lugares que rompen la monotonía de un paisaje: un conjunto de piedras con unos pocos árboles, un río y su vereda, un claro del bosque… todos aquellos lugares que rompen la uniformidad del entorno son lugares habitados por los espíritus. Son lugares donde hay mucho folklore que nos relata encuentros con estos seres mágicos y vivencias muy fuera de lo común.


En algunos árboles, la gente cuelga pañuelos o trozos de tela donde previamente ha escrito un deseo: la pronta recuperación de un ser querido, protección, buena cosecha, abundancia... Los dejaban a la intemperie hasta que los elementos los dejaban raídos y viejos. Esa era la señal de que el deseo se cumpliría. Los espíritus había recogido el deseo y se lo habían llevado a un lugar donde todo se pondría en marcha para otorgar ese bien a quien lo pedía.


Existen una serie de árboles que están especialmente asociados con las hadas. Haremos un breve recorrido por algunos de ellos, dedicándoles más adelante, más tiempo para cada uno ya que son árboles muy especiales, mágicos e íntimamente legados con el pueblo de las hadas y de los elfos.

Continuará...

Después de este descanso estival, retomamos la actividad cotidiana del blog donde volveremos a un ritmo más continuado. Espero que hayáis tenido buen verano y como siempre, os agradezco que estéis ahí. 

Los Árboles de las Hadas - (c) - Marta Ruescas

martes, 8 de julio de 2014

Los Misteriosos Seres Encapuchados

Estatuilla greco-romana
Genius cucullatus

Son conocidos con su nombre latino, Genii Cucullati, plural de Genio Cucullato o “genio encapuchado”.

Por toda Gran Bretaña y la Galia francesa existen pequeñas piezas de altar en piedra donde están representadas unas figuras votivas talladas en la misma piedra y en ocasiones en bronce, de género masculino si bien no se puede asegurar, que llevan una capa y una capucha. En ocasiones se representa un ser encapuchado pero en muchas ocasiones, sobre todo en Inglaterra, aparecen de tres en tres siempre.

Si bien estas figuras se asemejan al dios greco-romano Telesforo, ayudante encapuchado de Asclepio, dios romano de la medicina, el genio cucullatus ha sido reconocido como un ser peculiar y propio de las culturas celtas.

Estos misteriosos seres encapuchados provienen de la tradición popular, espíritus menores conectados con la sabiduría popular, los ritos agrícolas y la sanación. Invocados y honrados siempre por las clases populares. Quizá porque las caperuzas y las capas a lo largo de la historia son utilizadas por espíritus, demonios o dioses lares, nunca por dioses mayores. Así que, se piensa que probablemente esos seres encapuchados que recorrían los caminos no transitados en la noche, eran seres a los que se les pedían favores de protección, cuidados de las cosechas y todas aquellas actividades cotidianas de la vida campesina.  



Aparecen en los Cuentos de hadas como enanos, gnomos o brownies. Quizá no sean lo mismo, pero se asemejan y, desde luego tienen mucho en común pues todo lo que nos ha llegado de ellos en el folklore nos habla de que eran deidades de la Madre Tierra y espíritus asociados al quehacer del hombre y a la actividad de las casas. En esencia espíritus guardianes. Esto entronca con las leyendas de brownies que vivían incluso en casas y mansiones como aseguran numerosos testimonios de gentes que llegaron a verlos y a convivir con ellos en unos tiempos que se han perdido en el tiempo y han sido enturbiados con la ofuscación del academicismo más radical.

Es muy famoso el caso de Loch Fyne, en Escocia. Dedicamos un post a esta bonita historia. John Brand, un anticuario inglés que se dedicó a recopilar las crónicas de su pueblo contaba: No hace demasiado tiempo, toda familia de cierta enjundia en estas islas estaba encantada por un espíritu al que llamaban Browny y que hacía distintos tipos de trabajos; Y esta fue la razón por la cual las familias para las que trabajaba le hacían ofrendas de los distintos productos que daba la tierra. Así, muchos, cuando el browny batía su leche o fabricaba su cerveza, echaban leche en el agujero de una piedra para que la pudiese beber. La llamaban La piedra del browny. Pero en los últimos veinte o treinta años apenas ya se le ha visto. En contadas ocasiones.

Según Ellis Davidson, académica inglesa y estudiosa del paganismo europeo, afirma en su libro Dioses y mitos en la Europa septentrional que “es evidente que el genius cucullatus es la imagen de un espíritu guardián conectado con el mundo natural, íntimamente ligado a granjas y fincas de labranza. Guardaban el ganado, ayudaban en los establos y asistían al granjero en las labores de la tierra y en la cosecha del cereal y eran cuidados por la gente como seres beneficiosos de la familia”.

Museo de León. España

Si bien el folklore está lleno de testimonios de encuentros con seres encapuchados, vestidos de negro y normalmente de elevada estatura, no creo que éste sea el caso. Estos casos se siguen produciendo pero considero que son otro tipo de seres, no benéficos. En la naturaleza existen espíritus y seres que no son beneficiosos para el hombre, dándose casos de ataques violentos.

Hace unos meses hablamos de los Espíritus del territorio. Aquellos espíritus ligados a la naturaleza que trabajaban íntimamente con nosotros en un tiempo que los podíamos ver y ellos a nosotros. Un tiempo en el que las conexiones sagradas seguían intactas. Aquella época en que las luces y los seres más extraños recorrían los bosques y los caminos. Antes de que la “ciencia”, por llamarla de alguna manera, los convirtiese en mito y las recopilaciones de cuentos y tradiciones orales en ángeles anodinos en el mejor de los casos y en el peor, ángeles, seres de dudoso proceder.

Spirit in a Hood, espíritu con capucha… No sabemos bien quiénes eran esos encapuchados. Pero sí sabemos que eran esos espíritus que guardan cualquier territorio y que siempre estuvieron allí, aunque nosotros hayamos construido e invadido sus territorios con nuestras ciudades. Creer en ellos es la llave para verlos. La realidad es mágica pero depende de uno verla así o no.


miércoles, 11 de junio de 2014

El Roble


Nos acercamos al Solsticio de verano, que tendrá lugar aproximadamente el 21 de junio. En este tiempo los árboles recobran su fuerza. La savia adquiere un vigor renovado por la cercana primavera y las hojas están en su máximo esplendor. Uno de los árboles más importantes es el roble, el Rey Roble, en honor al Astado, que pierde su batalla en el Solsticio. Así diríamos que el roble es uno de los tótems asociados al mes de junio.

Para muchas culturas, es un árbol sagrado y curiosamente es reverenciado y tenido en cuenta en todos los festivales asociados a la brujería. En febrero, en Candlemas, los espíritus del roble son invocados para ayudar y dar fuerza a la Gran Madre a dar a luz al resplandor de la naturaleza, cuando en las noches de Walpurgis ya está en su máximo apogeo. Solía ser utilizado para los rituales de fertilidad. Durante el solsticio de verano, en este mes de junio, llamamos a los espíritus del roble por su asociación y vinculación estrecha con el trueno y la lluvia, para ayudar a que las cosechas crezcan y no se estropeen antes de la época de cosecha, en septiembre. Igualmente, a finales de agosto y en septiembre invocamos al roble por sus poderes regenerativos, para todas aquellas plantas que mueren con la cosecha, como fiel testigo del ciclo agrícola, un espíritu que nos promete la llegada de un nuevo comienzo y nos confirma que el ciclo tiene continuidad. Así podríamos continuar con todos y cada uno de los sabbats del año porque en todos tiene un papel muy relevante.



Las propiedades de protección del Roble son importantísimas. Siempre ha sido utilizado en la magia y muchas de las viejas costumbres asociadas a este árbol son todavía recordadas en los pueblos. Por ejemplo, llevar un pequeño trozo de corteza de roble te aporta seguridad, protección y mucho bienestar. Dos ramas de roble atadas con un hilo rojo formando una cruz es un antiquísimo talismán que puede ser puesto en la puerta de una casa para protegerla de influencias perjudiciales. Para los viajes al Sabbat, el roble es una planta de toma de tierra. Es un árbol que está fuertemente asentado en el suelo, sus raíces son fuertes y poderosas y simboliza la permanencia y la resistencia. Antes de emprender un viaje, es bueno hacerse un pediluvio en agua de corteza y hojas de roble. Esto no solo prevendrá el cansancio de los pies sino que hará que tengas seguridad y que tus pies te lleven a buen puerto. Si coges una hoja caída de roble, te traerá suerte y prosperidad además de asegurarte que no te resfriarás en todo el invierno.

El roble ha sido siempre utilizado para la adivinación. En los tiempos antiguos, los brujos y las gentes de sabiduría estudiaban las formas y la predisposición de las hojas de diferentes árboles y podían determinar con exactitud los trabajos agrícolas de todo un año. Además, podían predecir el tiempo en muchos lugares… La naturaleza habla pero alguien se encarga, sistemáticamente, de que olvidemos ese lenguaje. Nos quieren desincronizados con la naturaleza pero este tema daría para escribir una enciclopedia.

El roble simboliza la seguridad, la constancia, el vigor, las puertas, seguridad y fuerza. Es un árbol de claro corte masculino y está asociado con el elemento fuego.


Podríamos seguir hablando largo tiempo del roble y quizá lo hagamos más adelante pues sus virtudes y poderes no tienen fin. 

domingo, 2 de febrero de 2014

La Noche de las Candelas


Como recordaréis, más o menos por estas fechas hablamos de un sabbat o celebración mayor para la brujería tradicional: el sabbat de Candlemas. Nos hallamos en mitad de la estación de invierno. Ya va quedando menos para la primavera, si bien todavía pueden sucederse muchos días y noches de frío intenso, de escarcha y nieve. Pero Candlemas, Imbolc para la Wicca, que honra a la diosa Brigit, es un tiempo de promesas. Para mí siempre ha simbolizado la promesa de la primavera.

En el punto álgido del gélido invierno, en mitad de esos días donde no sientes las manos, cuando el frío te corta la cara y hace que duela, de repente una mañana descubres, al abrir la ventana, que la luz del sol brilla con más intensidad y que un agradable calor templa tu cara y tu espíritu. Te das cuenta que los pájaros cantan más alegres y que pronto las copas de los árboles se llenarán de nidos. Entre la nieve, algún brote se abre paso a pesar del hielo. Son las Campanas de Candlemas (Candlemas bells).  

En España, numerosas fiestas populares celebran lo mismo. Se cristianizó como Candelaria, pero en algunos pueblos se llama la Fiesta de las Candelas o Fiesta de la virgen de Candelaria. Son numerosos los lugares que celebran fiestas en torno a las candelas, luces o velas. Santiago del Campo (Cáceres), Cuéllar (Segovia), Almendralejo (Badajoz) y Santuario O Corpiño (Pontevedra) son sólo cuatro ejemplos de estas fiestas populares que, como es habitual, nada tienen de cristianas.

Es costumbre en Almendralejo quemar las Pantarujas o Peleles, que son representación del mal. Los vecinos del pueblo almacenan durante días maderas y trastos viejos para realizar, el día 2 de febrero, piras artísticas. Es una forma de purificación de sus hogares. En otros lugares se bendicen las candelas o velas que se van a necesitar durante todo el año para que nunca falte en los hogares la luz, tanto física como espiritual.

Y esa es la clave. Candlemas o Imbolc es una luz espiritual, una luz que purifica y que limpia aquello que nos hace mal. Lo aleja de nosotros y por eso encendemos luces esta noche y este día, para que ésta nunca nos falte y que espante a todo aquello y a todos aquellos que nos dañan. Es un rito conocido como limpieza primaveral. Buena época para limpiar nuestros hogares y tomar baños rituales. Se trata de dejar espacio, quitando lo viejo, para que crezca lo nuevo. Es curioso como los cristianos celebran en Candelaria la “purificación” de la virgen. De nuevo aprovecharon una fiesta pagana, que se remonta a tiempos anteriores a los romanos, para barrer para casa.

Candlemas Bells

Buena época también para hacer purificaciones con agua y con fuego de nuestras herramientas mágicas. Podéis establecer unas palabras o cantos para, con el poder mágico de la palabra, limpiarlas y prepararlas para seguir usándolas. Es una forma de reforzar su poder espiritual.

En vuestra mesa de trabajo el Fuego, que siempre está presente en brujería tradicional, representa el fuego de la forja. La que moldeará y templará vuestro espíritu. La representación del dios Sol, pues si de veras he de creer en un dios, creo en el Sol, como entidad consciente de la que depende nuestra vida y nuestro crecimiento espiritual. Un brujo del cerco sabe que todas aquellas cosas y seres que resplandecen, tienen conciencia.

En estos días puede verse en los aires a la Cacería Salvaje, guiada por la Dama Holda, por Odín o por la sagrada Perchta, númen que auspició mi nacimiento y mi infancia y que me ha inspirado siempre, regresando al inframundo, replegando alas y perdiendo fuerza y voz a medida que el calor del Sol se hace paso por entre los campos y deshiela los ríos. Invocamos a la luz para que visite nuestro hogar y haga brillar el cristal de roca, piedra fundamental para potenciar nuestros trabajos y que abre nuestra clarividencia entre otras muchas cosas.

Los bosques y los campos comienzan a teñirse de verde. Pronto llamarán a los viejos practicantes del Oficio para practicar el sagrado Arte del Wortcunning, el conocimiento sagrado de las plantas y restablecer el vínculo mágico entre los espíritus y nuestro quehacer.

miércoles, 22 de enero de 2014

Plantas para los Difuntos


La importancia del mundo espiritual para la Brujería del cerco es grande. Solemos trabajar teniendo en cuenta la presencia de ese mundo que no es invisible para los ojos de quien sabe ver. En ocasiones trabajamos en cooperación con espíritus de personas fallecidas. No pocas veces, cuando estás realizando algún trabajo para otra persona, éstos se dejan ver al otro lado del cerco. En ocasiones, para transmitir algún mensaje a una persona querida y en otras, simplemente para testimoniar con su presencia la existencia de una vida más allá de lo que aquí entendemos como muerte.

Soy de la creencia de que a los “muertos” no hay que andar molestándolos sino en circunstancias determinadas. Por respeto, simplemente. Entiendo, después de lo experimentado, que en esos mundos ellos están sumamente ocupados y que, desde luego, no están a nuestra disposición todo el tiempo. Si bien doy fe que tienen la capacidad de estar permanentemente a nuestro lado incluso cuando menos los percibimos. 

Existen también presencias no tan amables. Puede tratarse de personas que fallecieron y andan desubicadas porque no saben que murieron o porque no aceptan ese nuevo estado de ser. Pueden ser personas de dimensiones “inferiores” que andan atormentadas y, para llamar nuestra atención, provocan ciertos fenómenos o pueden ser simplemente espíritus malvados. Si una persona en vida fue dañina, es muy posible que al otro lado siga siéndolo. Advertir que un espíritu malvado en muy raras circunstancias puede hacernos daño físicamente, aunque sí psicológicamente.

En fin, resumiendo mucho toda esta cuestión, diremos que las plantas son verdaderas aliadas para trabajar con los difuntos. Bien atrayéndolos en una circunstancia determinada, o para ayudarles en su tránsito o en circunstancias, no poco frecuentes, para ahuyentarlos. Aquí os doy unos ejemplos:

El Clavel es una flor muy ponderosa pues es exorcística. Si colocamos un ramo de claveles blancos en una casa donde queremos ahuyentar algún espíritu dañino, ahuyentará esas molestias. El ramo ha de reemplazarse cada vez que las flores se ponen feas.

Tejo. Es un árbol asociado en la mitología germánica con la muerte y la adivinación. Se usa en Brujería del cerco para los trabajos con muertos, para solicitarles ayuda o consejo. Se emplea como sahumerio. ¡Pero ojo! Del tejo solo se puede utilizar la parte carnosa que rodea a la semilla o arilo. ¡El resto es extremadamente venenoso! Recomiendo que antes de emplear las plantas, hagáis algún curso o compréis algún libro para aprender el uso mágico de las mismas. Recomiendo también hacer cursos de Fitoterapia o que adquiráis algún libro. 

El Espino blanco repele espíritus maléficos y al hacerlo abre la puerta a espíritus bondadosos, de hecho es un árbol asociado al folklore de las Fae, los Espíritus de la naturaleza. La presencia de un espino blanco junto a la casa, previene la entrada de espíritus indeseables. Si encuentras ramas caídas de un espino, considéralo un regalo que te hacen las Fae y guárdalo con cuidado.

Para evitar encantamientos en casa, planta judías. En otros lugares son conocidas como habichuelas, también como frijoles o alubias. Tanto la judía como la planta emiten una especie de melodía inaudible a nuestros oídos que ayuda a los muertos a seguir su camino. Cuando cruzas el cerco, puedes escuchar tan extraña canción. 

Hinojo. Se utiliza para echar a los espíritus que rondan por nuestra casa. Coloca unas ramitas de hinojo en las cerraduras de las puertas y evitarás que éstos entren en casa o en una habitación. Eso sí, se recomienda que si el espíritu está ya dentro, mejor utilizar otra planta pues el hinojo puede atraparlos dentro. Establece una fuerte barrera que evita el paso de determinadas entidades.

Si vivimos en un lugar rodeado de pinos, probablemente sea el lugar menos visitado por fantasmas. Cuenta el folklore que, en general, a los espíritus no les gusta nada ese árbol. 

Si un espíritu molesto ronda tu casa, es fabuloso colgar en cada esquina ramitas de aliso. Eso sí, en cuanto se sequen, debemos sustituirlas por otras nuevas.

Puedes hacer una infusión de alcanfor y menta y después fumigar las estancias de la casa que veas más problemáticas. Puedes hacer esta fumigación mágica durante nueve días consecutivos o bien utilizar otro número místico que resulte simbólico.

Son pequeñas recetas de andar por casa, recogidas por el folklore tradicional que nos muestran como las plantas son nuestras mayores aliadas para casi todo.